de una clase por otra, su desarrollo es constantemente antinómico. Cada progreso de la producción es al mismo tiempo un retroceso para la clase oprimida, es decir, para la mayoría. Cada beneficio para unos es por necesidad un perjuicio para otros; cada grado de emancipación conseguido por una clase es un nuevo elemento de opresión para otra. La prueba más inconcusa de esto nos la da la introducción del maquinismo, cuyos efectos conoce hoy el mundo entero. Y si, como hemos visto, entre los bárbaros apenas puede establecerse la diferencia entre los derechos y los deberes, la civilización señala entre los dos una diferencia y un contraste que saltan á la vista del hombre menos inteligente, en el sentido de que da casi todos los derechos á una clase y casi todos los deberes á la otra[1].
Pero no hace falta que suceda lo contrario, puesto que lo que es bueno para la clase directora debe ser bueno para la sociedad con la cual
- ↑ La propiedad individual hace que el propietario tenga todos los derechos y ningún deber con sanción jurídica. Los no propietarios no tienen derecho ninguno respecto á la propiedad, pero si deberes con responsabilidad civil y sanción penal, si desconocen los derechos absolutos de los propietarios. Los Códigos civil y penal son leyes exclusivas á favor de una clase y en contra de otra. Los únicos deberes legales de los propietarios son: pagar al Estado la contribución territorial (el seguro más importante de la propiedad individual), y soportar las servidumbres, que son un derecho de condominio de otros propietarios.—(N. del T.)