se identifica aquélla. Cuanto más progresa la civilización más obligada se cree á cubrir con el manto de la caridad los males que ha engendrado fatalmente, á paliarlos ó á desaprobarlos. En una palabra, introduce una hipocresía convencional que no conocían las primitivas formas de la sociedad ni aun los primeros grados de la civilización, y que á la postre llega á pretender que la explotación de la clase oprimida la ejerce la clase explotadora únicamente en beneficio de la clase explotada; y que si esta última no lo reconoce así y hasta se muestra rebelde, esto constituye por su parte la más negra ingratitud hacia sus bien hechores, los miembros de la clase explotadora[1].
Y, para concluir, véase el juicio que acerca de la civilización emite Morgan (Ancient Society, pág. 552):
«Desde el comienzo de la civilización ha llegado á ser tan enorme el acrecentamiento de la riqueza, tan diversas sus formas, tan extensa su
- ↑ Tuve intenciones de valerme de la brillante critica de la civilización que se encuentra esparcida en las obras de Carlos Fourier, para compararla con la de Morgan y con la mia propia. Por desgracia, no he tenido tiempo para eso. Haré notar sencillamente que Fourier consideraba ya la monogamia y la propiedad territorial como las instituciones caracteristicas de la civilización, á la cual llama una guerra de los ricos contra los pobres. También se encuentra ya en el esta idea profunda; que en todas las sociedades defectuosas y llenas de antagonismos, las «familias incoherentes» son las unidades económicas.