ta española cortó en redondo todo ulterior desenvolvimiento autónomo.
En el Este comenzó el estadio medio de la barbarie con la domesticación de animales para el suministro de leche y carne, mientras que el cultivo de las plantas parece ser que permaneció desconocido allí hasta una época muy avanzada de ese período. La domesticación de animales, la cría de ganados y la formación de grandes rebaños parecen haber hecho que los arios y los semitas se apartasen del resto de la masa de los bárbaros. Los nombres que designan animales son aún comunes á los arios de Europa y de Asia, pero de ningún modo lo son los de las plantas cultivadas.
La consecuencia de la formación de rebaños fué hacer que se eligiesen comarcas adecuadas para la vida pastoril; los semitas, en las praderas del Eufrates y del Tigris; los arios en las de las Indias, el Oxus y el Iaxartes, el Don y el Dnieper. En las fronteras de esos países de pastos es donde primero debieron de domesticarse animales de ganadería. Así, pues, á las generaciones posteriores paréceles que los pueblos pastores procedían de comarcas que, lejos de ser la cuna del género humano, eran, por el contrario, casi inhabitables para sus salvajes abuelos y hasta para gentes del estadio inferior de la barbarie. Y, á la inversa, en cuanto esos bárbaros del estadio medio se habituaron á la vida