ca, 1885, tomo 1) atestigua este hecho respecto á los kadiakos, cerca de Alaska, y respecto á los tinnehs, en el centro de la América del Norte inglesa; Letourneau reune numerosos ejemplares del mismo hecho, relativos á los indios chippenways, los cucús de Chile, los caribes, los karens del fondo de la India; y esto, dejando á un lado los relatos de los antiguos griegos y romanos acerca de los parthos, los persas, los escitas, los hunos, etc.... Antes de la invención del incesto (porque es una invención, y hasta de las más preciosas), el comercio sexual entre padres é hijos no podía ser más horripilante que el habido entre otras dos personas que pertenecieron á generaciones diferentes. Y esto último sucede aún muy á menudo en nuestros días, hasta en los países más mojigatos, sin producir grande horror. «Señoritas» viejas de más de sesenta años, se casan con hombres jóvenes menores de treinta años, con tal de que sean bastante ricas. Pero si á las formas primitivas de la familia que conocemos les quitamos las ideas de incesto que corresponden á aquéllas (ideas que difieren en absoluto de las nuestras, y que a menudo las contradicen por completo), vendremos á parar á una forma de trato carnal que sólo puede llamarse comercio sexual sin reglas, en el sentido de que aún no existían las restricciones impuestas más tarde por la costumbre. Pero de esto no se deduce de ninguna manera que en la práctica
Página:El origen de la familia, de la propiedad privada y del estado - IA BRes041442.pdf/62
Apariencia