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Página:El origen de la familia, de la propiedad privada y del estado - IA BRes041442.pdf/69

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POR FEDERICO ENGELS

míos. Pues, al paso que los maridos de las hermanas de mi madre son también maridos de ésta, y de igual modo las mujeres de los hermanos de mi padre son también mujeres de éste ―de derecho, si no siempre de hecho— la prohibición social del comercio sexual entre hermanos y hermanas, ha dividido en dos clases los hijos de hermanos y de hermanas, tratados hasta entonces indistintamente como hermanos y hermanas: unos siguen siendo después, como lo eran antes, hermanos y hermanas entre sí (más lejanos); otros no pueden seguir siendo ya hermanos y hermanas, ya no pueden tener progenitores comunes, ni el padre solo, ni la madre sola, ni ambos juntos; y por eso se hace necesaria por primera vez la clase de los sobrinos y sobrinas, de los primos y primas. El sistema de parentesco americano, que parece sencillamente absurdo en toda forma de familia que descanse de cualquier modo en la monogamia, se explica de una manera racional y se motiva de una manera natural, hasta en sus particularidades más ínfimas, por la familia punalúa. Allí donde se encuentre este sistema de parentesco, tuvo que hallarse establecida la familia punalúa, ó una forma análoga.

Esta forma de la familia, cuya existencia actual está demostrada en Hawai, verosímilmente lo hubiera sido también en toda la Polinesia si los piadosos misioneros, como antaño los frailes