insoportable la violencia de la posición en que se mantenía, se enjugó por turno las manos sobre los flancos de su camiseta y se lanzó de nuevo hacia arriba...
Pero, el fracaso no pudo ser más completo.
"El Gringo", no alcanzó esa vez ni a la mitad del trecho que mediaba entre el final del caño y los tirantes que sostenían el cuerpo de la bomba...
En vano volvió a enojarse, a gemir improperios y a llenar con su respiración angustiosa la negra oquedad de su cárcel... Todo empeño fué inútil y "El Gringo" tuvo por fuerza que convencerse, de que en realidad "no podía", de que estaba miserablemente agotado y de que para salir de allí, iba a necesitar por fuerza del auxilio ajeno.
Y entonces, con el agua hasta la rodilla y otra vez dolorosamente aplicadas las plantas al reborde del colador de la bomba, "El Gringo", jadeante, humillado y furioso, comprendió que su caso no podía ser más ridículo ni más desdichado.
De la más simple observación resultaba que élel famoso, el forzudo Gringo", tan aplaudido eu todas las palestras deportivas de la metrópoli, por su extraordinario vigor y su admirable destreza, estaba allí, en el fondo de un mal pozo, con una pereha magnífica entre las manos, pero sin fuerzas para valerse y remontarse de nuevo a la superficie...
De esa misma y simple observación resultaba también, que siendo Luciano y él, los únicos habitantes de la Estancia, lógicamente "El Gringo", no podía recibir ni esperar otro auxilio que el de su amigo cuando se le antojase regresar del pueblo...