sabia que era hija del carcelero de la fortaleza.
Rosa tenia la esperanza de alcanzar á su propio, quien le acompañaria durante su viaje y con cuya guarda se creia completamente segura.
En efecto á poco mas de una legua lo divisó caminando por un sendero que circundaba á un bosque por un costado y por el otro casi besaba las aguas de un arroyo dilatado.
Picó el caballo y lo alcanzó.
El mozo ignoraba la importancia de su mensage y sin embargo iba tan aprisa como si lo huhiera conocido. En menos de una hora ya habia andado legua y media.
Rosa volvió á tomar el billete, inutil ya por el rumbo que habian tomado las cosas, y se dió prisa á caminar con aquel buen muchacho, quien se ofreció á sus órdenes y prometió caminar tan lijero como el caballo siempre que le permitiera apoyar su mano ya en las ancas, ya en la cruz.
Accedió Rosa desde luego y consintió que se apoyara donde quisiera con tal que no retardase su marcha; pero no habia que temer por esa parte. El muchacho tenia buenos remos y grande resistencia.
Cinco horas hacia que los jóvenes habian emprendido el viaje, en las que habian andado la friolera de ocho leguss, cuando el bueno de Griphus estaba todavía en ayunas de lo que pasaba.
Este Neron tenia un placer estraordinario en hacer temblar á las criaturas y se regocijaba entonces del terror. que acababa de inspirar á suhija.