VI.
EL TERCER ESQUEJE.
Apenas se acababa de anunciar á Boxtel cuando se le vió entrar en el salon de Mr. Van Systens seguido de dos hombres que traian en una caja la preciosa carga, que fué depositada sobre una mesa.
El príncipe salió entonces del gabinete, pasó al salon y guardando el mayor silencio volvió lentamente á ocupar su puesto en el ángulo oscuro, donde él mismo habia colocado su sillon.
Rosa, palpitante, pálida y llena de terror, aguardaba que se le invitase á su vez á ír á ver el tulipan.
Oyó la voz de Buxtel.
—¡El es! esclamó.
El príncipe le hizo seña de que fuese á mirar en el salon por la puerta entreabierta.
—Es mi tulipan, esclamó Rosa, es él. Ah! mi pobre Cornelio!
Y las lágrimas ahogaron su voz.
El príncipe se levantó dirijiéndose hacia la puerta, donde permaneció un instante, alunbrado por la luz del dia.
Los ojos de Rosa se fijaron en Boxtel y mas que nunca se cercioró de que no era la primera vez que veia al estranjero.
El príncipe indicó á Boxtel que entrase.
Boxtel obedeció con prontitud y se halló frente á frente con Guillermo de Orange.