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Página:El tulipán negro II (1851).pdf/97

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Llevóse una buena parte de la noche meditando sobre aquella imperfeccion, lo que indica que Rosa ocupó su imaginacion mientras estuvo velando.

Durmióse y Rosa le persiguió en sus sueños.

Pero la Rosa de sus sueños era mas perfecta que la Rosa en realidad. No solamente le hablaba aquella de tulipanes sino que le presentaba un magnífico tulipan negro nacido en un jarro de china.

Cornelio despertó lleno de alegría y murmurando: Rosa, Rosa yo te adoro.

Y como ya era de dia no quiso volver á dormirse.

No le abandonó en todo el dia el recuerdo de su ensueño.

¡Ah! si Rosa hubiera hablado de tulipanes Cornelio la hubiera preferido á la reina Semíramis, á Cleopatra, á Isabel y á Ana de Austria, es decir, á las mas hermosas y célebres reinas del mundo. Pero Rosa, so pena de no volver mas, habia prohibido que durante tres dias se hablase de tulipanes.

Eran setenta y dos horas concedidas al amante y negadas al horticultor.

Es verdad que de esas setenta y dos horashabian ya pasado treinta y seis.

Las treinta y seis restantes se pasarian con igual velocidad.

Rosa volvió á la misma hora.

Cornelio cumplió su penitencia. Era Corne lio un verdadero pitagórico y á trueque de que se le permitiese preguntar solo una vez al dia su tulipan hubiera estado cinco años, segon los El Tulipan negro.—Tomo II.por