Ir al contenido

Página:El tulipán negro I (1851).pdf/52

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página ha sido corregida
— 52 —

hemos sido la causa. Vamos presto, coronel, á ver si llegamos á Alphen antes que los Estados me envien el mensage al campamento.

El coronel sé inclinó, dejó pasar á su prínci pe y volvió á tomar el lugar que tenia antes que le dirigiese la palabra.

—Ah! murmuró Guillermo de Orange frunciendo el entrecejo y clavando las espuelas en los hijares del caballo, ¡cuanto daría por ver á Luis el Sol cuando sepa como acaban de tratar á sus buenos amigos M.M. de Witi! Ah! Sol, Sol, sabrás quien es Guillermo el Taciturno! Sol, cuidado con tus rayos!

Y el joven, el encarnizado rival del gran Rey, corria ligero y silencioso en direccion á Alphen, aquel estatuder tan poco seguro el dia antes, al cual los vecinos de la Haya habian hecho una escala para subir á la cumbre del poder con los cadáveres de Juan y de Cornelio, dos príncipes dignos de la proteccion de Dios y del aprecio de los hombres.

V.

El aficionado a los tulipanes y su vecino.

Mientras los vecinos de la Haya destrozaban los cadáveres de Juan y de Cornelio, mientras Guillermo de Orange, despues de haberse asegurado de que en realidad habian espirado eus autagonistas, galopaba con direccion á Leiden