Ir al contenido

Página:El tulipán negro I (1851).pdf/55

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página no ha sido corregida
— 55 —

les funerales de su mujer, que Parecia haber tomado la delantera para hacerle mas espedito el camino de la muerte, como le habia becho fácil el camino de la vida, habia dicho á su hijo, abrazándole por útima vez: "Bebe, come y gasta si quieres vivir en realidad, porque no es vivir el trabajar todo el dia en una silla de boj o un sillon de cuero, en un laboratorio é un almacen. Murirás á tu vez y si no logras la dicha de tener un hijo se estinguirá nuestro nombre, y mis florines irán á manos desconocidas, estos florines tan nuevos, que nadie los ha pesado jamás sino mi padre, yo y el fundidor. Sobre todo no imite á tu padrino, CorneJio de Witr, que se ha lanzado en la carrera ingrata de la política y cuyo fin será sin duda desastroso." Despues murió el digno Van—Baerle dejando desconsolado á su hijo Cornelio, que ciertamente amaba mucho mas a su padre que á los florines.

Cornelio quedó pues solo en la casa. Eu váno su padrino Cornelio le ofreció empleos en el servicio público; en vano quiso hacerle probar de la gloria cuando Cornelio, para obedecer á su padrino se hubo embarcado con de Ruyter en el navío Las siete provincias, que mandaba á los ciento treinta y nueve buques, con los cuales el ilustre almirante iha á balancear solo la fortuna de la Francia y la Inglaterra reunidas. Cuando conducido por el piloto Léger llegó á un tiro de bala del navío el Príncipe, a cuyo hordo estaba el duque de York, herma del rey de Inglaterra; cuando presenció el ataque de Ruyter, en