Lo buscó largo tiempo y no tardó mucho en encontrarlo.
Una tarde amarró dos gatos por las patas tra seras con una guita de diez piés de largo y los arrojó desde lo alto de la pared en medio del acirate principal, del acirate real, que no solamente contenia el Cornelio de Witt sino tambien la Brabanzona color blanco de leche, púrpura y rejo, el jaspeado (Marbrée) de Rotre, pardo rojizo, rojo encarnadino brillante, y la Maranilla de Harlem, el tulipan Colombio oscuro y Colombin claro empañado.
Los gatos, Hespavoridos, al caer desde lo alto de la pared se precipitaron desde luego por el acirate, procurando huir cada uno por su lado, hasta que el hilo con que estaban atados no pu do dar mas de sí. Entonces, sintiendo la imposibilidad de escaparse, corrieron acá y allá dando maallidos espantosos, cortando con la guita las flores, en medio de las cuales forcejenbang finalmente despues de un cuarto de hora de encarnizada lucha, y habiendo conseguido romper el hilo que los sujetaba, desaparecieron.
Boxtel, oculto detrás de su sicómore, ne veia nada á causa de la oscuridad de la noche, peropor los gritos rabiosos de los dos gatos lo suponia todo, y su corazon se Henaba de alegria. á medida que de él s lia la hiel.
Era tan grande el deseo que tenia Boxtel de asegurarse del destrozo causado que allí permaneció hasta el dia para juzgar por sus ojos del estado en que habia dejado los acirates de su vecino la lucha de los dos gatos.
Estaba helado por la niebla de la mañans.ne