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Página:El tulipán negro I (1851).pdf/84

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Esta misma en que estamos, señor. Van Spennen.

El majistrado pasó la vista por una notita que llevaba con otros papeles.

Volviéndose en seguida hácia Cornelio dijo: Quereis entregarme esos papeles?

—No puedo absolutamente, señor Van Spenpen. Esos papeles no son mios; me han sido encargados á título de depósito y bien sabeis que un depósito es sagrado.

—Doctor Cornelio, dijo el juez, en nombre de los Estados os mando abrir ese cajon y que me entregueis los papeles que contiene.

Y con el dedo señalaba la tercera gaveta de un cofre colocado cerca de la chimenea, justamente el mismo en que estaban los papeles que eutregó el Ruart de Pulten á su ahijado, lo que prueba que la policía habia sido muy bien informada.

¡Ah! no quereis? dijo Van Spennen viendo que Cornelio quedaba inmóvil; pues yo mismo lo abriré.

Y abriendo el cajon todo enunto se podia encontró primero el magistrado como unas veinte cebollas colocadas y rotuladas con cuidado, y despues el paquete de los papeles en el mismo estado en que los puso Baerle cuando se los entregó el desgraciado Cornelio de Witt.

El majistrado rompió los sellos de lacre y la cubierta, pasó una ojeada rápida sobre las pri meras hojas que se ofrecieron á su vista y escla mó con una voz terrible: ¡Ah! no era falso el aviso recibido por la justicia.

Como? dijo Cornelio, ¡qué significa esof