Página:El tungsteno.pdf/54

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 —¿Entonces? Si así les ha contestado el señor comisario, ¿a qué vienen ustedes aquí y por qué siguen creyendo tonterías y chismes imbéciles? Déjense de zonceras y vayanse a su casa tranquilas. La muerte es la muerte y el resto son necedades y lloriqueos inútiles . . . ¡Vayanse! ¡Vayanse! —añadió paternalmente míster Taik, disponiéndose él también a salir.

 —¡Vayanse! —repitió, también en tono protector, míster Wiss, chupando su pipa y paseándose—. No hagan caso de tonterías. Vayanse. No estamos para cantaletas y majaderías. Hagan el favor ...

 Los dos patrones, llenos de dignidad y despotismo, indicaron la puerta a las Rosadas, pero Teresa y Albina, cesando de llorar, exclamaron, a la vez, airadas:


 —¡Sólo porque son patrones! ¡Por eso hacen lo que quieren y nos botan así, sólo porque venimos a quejarnos! ¡Han matado a mi Graciela! ¡La han matado! ¡La han matado! ...

 Vino un sirviente y las hizo salir de un empellón. Las dos muchachas se alejaron protestando y llorando, seguidas de las otras chicheras, que también protestaban y lloraban.


II


 José Marino fue a Colca por urgentes negocios. En Colca tenía otro bazar, que corría de ordinario a cargo de su hermano menor, Mateo. Los hermanos Marino tenían además, en Colca, la agencia de enganche de peones para los trabajos de las minas de Quivilca. En suma, la firma "Marino Hermanos" consistía, de una parte, en los bazares de Colca y de Quivilca, y, de otra, en el enganche de peones para la "Mining Society".