Página:El tungsteno.pdf/63

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tiple rol de cocinera, lavandera, ama de llaves, sirvienta de mano y querida de Mateo. Cuando José venía de Quivilca, por pocos días a Colca, Laura solía acostarse también con él, a escondidas de Mateo. Este, sin embargo, lo había sospechado y, más aún, últimamente, de la sospecha, pasó a la certidumbre. Pero el juego de Laura no parecía incomodar a "Marino Hermanos". Al contrario, los brazos de la criada parecían unirlos y estrecharlos más hondamente. Lo que en otros habría encendido celos, en "Marino Hermanos" avivó la fraternidad.

 Cuando Laura entró al cuarto donde estaban los Marino, éstos la observaron de reojo y largamente: José, con apetito, y Mateo, un tanto receloso. Mientras Laura sirvió la comida, los dos hermanos no la habían hecho caso, absorbidos como estaban por los negocios. Pero ahora, que venía el sueño, y se acercaba el instante de la cama, Laura despertó de pronto una viva atención en "Marino Hermanos".

 —¿Ya está lista la cama de José? —le preguntó Mateo.

 —Ya, señor —respondió Laura.

 —Bueno. ¿Has dado de comer al caballo?

 —Sí, señor. Le he echado un tercio de alfalfa.

 —Bueno. Ahora, más tarde, cuando se enfríe más, le quitas la montura y le echas otro tercio.

 — Muy bien, señor.

 —Y bien de mañana, anda donde Lucas y dile que vaya a traerme la mula negra. Dile que esté aquí, a lo más, a las nueve de la mañana. Sin falta. Porque tengo que ir a la chacra....

 — Muy señor. ¿No necesitan otra cosa?

 — No. Puedes a acostarte.

 Laura hizo un gesto de sumisión.

 — Buenas noches, señores —dijo, y salió inclinada.