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Página:Enciclopedia moderna - 1851 - Tomo primero.djvu/54

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ABEJA

constituye un panal, y cuando el precioso matiz de las flores, particularmente las del avellano, anuncian el regreso de la primavera y prometen ya una abundante cosecha de polvillo fecundante, es cuando los trabajos se emprenden con todo ahinco.

Todas las abejas obreras que se hallan disponibles trabajan alternativamente recogiendo en el campo el polen de los estambres, y la miel del nectar de las flores, distribuyendo oportunamente en el interior de la colmena las sustancias que han ido á recoger.

En la primavera, durante la época en que enjambran se hallan fuera todo el dia, pero en el verano, regresan á hora en que el calor se hace sentir vivamente, permaneciendo en su habitacion en los dias frios y lluviosos. Por las mañanas, que es cuando se abren la mayor parte de las flores, es, tambien justamente, cuando hacen su mas abundante provision: se las ve entonces reunir el polen, pararse sobre los pétalos, recorrer todas las partes de la flor, romper con sus mandíbulas las cápsulas de las anteras, para que mas pronto salga el polvillo fecundante, untarse de él todo el cuerpo, recogerlo en seguida con las brochas de sus patas delanteras, juntarlo en los huecos de las posteriores, volar á otra flor para emprender de nuevo la misma faena, y todo esto con una celeridad increible.

Muchos agricultores ignoran que cuando las abejas hacen su privision á espensas de las flores, lejos de dañarles en lo mas mínimo favorecen la fecundacion de los gérmenes, asegurando la coleccion del fruto; esto ademas de la utilidad que á su propietario debe reportar la miel y la cera.

Cuando uno de estos insectos se cree suficientemente cargado de polen, vuelve á la colmena, donde los demas individuos se apresuran á desembarazarle de su peso, bien sea para emplearlo inmediatamente, ó para depositarlo en los alveolos; es muy frecuente que las abejas se den de comer unas á otras, se defiendan mancomunadamente contra sus enemigos, socorriendo á las que se ahogan y procurando aliviar y consolar á las heridas.

Con la cera elaborada por las trabajadoras, establecen panales paralelos que colocados en una direccion vertical, solo queda entre unos y otros el hueco suficiente para el paso de dos abejas. A fin de hacer mas breve el camino, practican las obreras de distancia en distancia, algunos agujeros á través de los panales; cada uno de estos tiene dos superficies, cubiertas por un número casi igual de celdillas exagonales artísticamente aplicadas las unas contra las otras.

En la parte superior de la colmena, es donde las abejas comienzan á establecer la base del edifício, trabajando á la vez en las celdillas que corresponden á una y otra faz; pero cuando se aproxima la época de la postura suspenden sus trabajos todavía imperfectos, solo dan á los alveolos una parte de su profundidad y aplazan la conclusion del trabajo para cuando tengan convenientemente dispuestas todas las celdillas de que han menester.

No se puede contemplar sin admiracion el arte con que establecen los cimientos de un panal. Una de las trabajadoras se aparta de la cadena formada por sus compañeras, para dirigirse al punto en que se necesita su cooperacion; atraviesa por entre la multitud y pasa á colocar unas plaquitas pentagonales de cera, que estrae de la que en grandes láminas acarrea entre los anillos de su vientre. Hecha esta operacion, que efectua despues de cortar las placas como le parece mas acertado, y ablandada la cera al pasar por la boca del insecto, resultando mas tenaz al combinarse con el líquido que baña su lengua, la convierte en una especie de cinta cortada para distribuirla en placas que sirven de base á su nueva celda, la cual se ve concluida antes de mucho tiempo, sin que necesite otra cosa para su perfeccion y solidez que la mezcla de una pequeña cantidad de própolis; y asi es como se termina la obra, segun el plan que la abejas han adoptado como mas conveniente á sus necesidades.

No todas la celdas son iguales: las mas pequeñas están destinadas á recibir las larvas de las neutras [1] otras mayores á las de los machos [2] y una sola, de mas considerable magnitud, sirve de cuna á la que destinan las nodrizas para reina. En algunas colmenas numerosas, cuando meditan la instalacion de nuevos enjambres ó colonias, las neutras construyen algunas veces varios alveolos regios, cuyo número es generalmente de tres ó cuatro, aunque han solido encontrarse de treinta á cuarenta.

Las celdillas reales no tienen una forma completamente idéntica á las demas, ni se diferencian únicamente por su volúmen, aunque contiene una masa de cera suficiente para la construccion de cien celdillas ordinarias, distínguense tambien por su situacion generalmente marginal, es decir, como pendiente de uno de los bordes inferiores de los panales, á modo de estalactitas uniéndose á la masa por una especie de pedículos de cera.

La mayor parte de las celdas están destinadas á recibir la miel, y cuando ya están llenas, son herméticamente cerradas con una cubierta plana que las obreras aciertan á construir y soldar con una destreza admirable.

Cuando la reina fecundada conoce que es-

 
  1. Véase lámina 33 figura 7 un panal en que deben estar situadas las celdillas de las obreras, generalmente bastante pequeñas, una de las cuales contiene ya una larva: a uno de los lados se estenta una celdilla real.
  2. Lámina 33 figura 9, panal cuyas celdillas están destinadas á servir de á cuna á las abejas machos, y como es fácil de observar son mayores que los del panal precedente, advirtiéndose á uno de los lados dos celdillas reales.