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VIRGILIO.


XXI.

Latino mismo estos avisos, dados
En la callada noche, no recata;
Y de Ausonia por campos y poblados
Ya la alígera Fama los dilata:
Ella daba la vuelta á los Estados
Del Rey, en los momentos en que ata
La juventud troyana el hueco leño
Al promontorio aquél verde y risueño.

XXII.

Enéas, los caudillos principales
Y Ascanio yacen en la sombra amiga
Con que, sus ramos prolongando iguales,
Árbol excelso la campaña abriga.
Tortas de flor extienden, cereales
Manteles (Jove mismo les instiga)
Que con frutas silvestres luégo acrecen,
Para encima poner viandas que cuecen.

XXIII.

Mas no al hambre la cena satisface;
Ojos se van y manos tras la monda
Delgada Céres que tendida yace:
Voraz diente á los panes la redonda
Márgen y abiertos cuartos roe y pace,
Que significacion entrañan honda;
Y «¡Aun las mesas se come el hambre aguda!»
Yulo clamó, sin que al misterio aluda.