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ENEIDA.


CXIV.

Hay en mitad de Italia, sojuzgado
De montes, noble sitio, por la fama
En apartadas tierras celebrado,
A quien valle Omnisanto el vulgo llama:
Selva le ciñe de uno y otro lado
Con medrosa negrura y densa rama;
Y entre rocas, en óndico tumulto,
Por el bosque un torrente suena oculto.

CXV.

Horrenda cueva allí la vista espanta,
A Pluton y sus reinos abertura:
Roto Aqueronte, férvida garganta
Gran vorágine abre, y nube oscura
De vapores pestíferos levanta;—
Allí el odioso Númen su figura
Escondió derribándose al profundo,
Y su serenidad devuelve al mundo.

CXVI.

Entretanto á los bélicos furores
Juno cuida poner última mano.
A la ciudad los míseros pastores
Acorren, y sin vida á Almon lozano
Exponen; y esforzando los clamores,
Hendido el rostro de Galeso anciano
Enseñan; y cobrando la esperanza
A los Dioses v al Rey piden venganza.