que, como todos saben, empezó por la derrota de los republicanos, y terminó por au completa victoria.
Olavaria fué hecho prisionero al principio de la jornada, y rescatado despues en el mismo campo de batalla.
Concluida esta, fué ascendido á comandante de escuadron, en cuya clase se halló en la memorable batal'a de Ayacucho. Su comportacion allí escedió en bizarría á todo lo que hasta entonces habia hecho. A mas de la parte que tuvo en la batalla, fué destinado, despues de ella, á perseguir con su escuadron y una compañia de cazadores, la derecha enemiga, que se retiraba organizada; hizo prodijios de valor, desplegó extraordinaria actividad y tino; y regresó al campo de ba ta'la conduciendo número may considerable de prisi neros. Poco quedó que hacer, despues de la jornada de Ayacucho. Sin embargo, los realistas ofrecieron todavia alguna resistencia en el Alto Perú, y Olavarria part cipó tambien de todos los trabajos que fué necesario emprender para terminar la guerra. Entre otros, fué destinado á sofocar una insurreccion realista en Huamanga; varios encuentros tuvieron lugar: hasta que, al fin, sometió á los revolucionarios, concluyendo asi sus servicios en la guerra de la Independencia, cuando literalmente no quedaba ya un enemigo á quien combatir.
El término de aquella lucha, despertó en Buenos Aires la idea de reconquistar la Banda Oriental, ocu-