rada de Buenos Aires, ella sola hace todo el comercio de tránsito con las demas provincias. Estas, por el contrario, tienen el mas alto interés mercantil, económico y politico, en hacer el comercio directo concel extranjero; en no pagar a Buenos Aires los derechos y gastos del comercio de tránsito, en particular de lay rentas de las Aduanas; y en no permanecer en impotente dependencia de la voluntad del Gobierno de Buenos Aires; que, alegando necesidades de guerra ciertas ó supuestas, cierra cuando le parece toda comunicacion por las aguas, incluso el comercio mismo de tránsito.
Esa posicion, los sentimientos y disposiciones: que ella engendra en las provinsias litorales, son tan evidentes, que argumento ninguno puede ponerlas en duda. Haber desconocido Buenos—Aires esos intereses yesos sentimientos, ha sido en todos tiempos, una de las primeras causas de desa venencia y rompimiento de parte de las provincias. Casi siempre han justifiondo ellas sus procedimientos alegand el domino exclusivo que Buenos—Aires pretendia en las aguas do la Republica, y la no participacion de las otras provincias en las ventajas pecuniarias que de esas aguas sacaba la Capital.
Rosas, que se proclama fundador de la Confederacion Arjentina, es entre todos los gobiernos de Buenos Aires, el que mas tirantez y obstinacion ha mostrado en negar a las provincias confederadas, que