Ese era el pensamiento. ¿Habia en él sombra de traicion, mengua siquiera del mas puro y acerdrado patriotismo? Si hay quien diga que si, deberá probar cual era el dogma politico adoptado por la América, en 1814 y 1815, que fuese vendido ó contrariado por aquel pensamiento.
Sarratea, como hemos dicho, le tenia ya algo adelantado. Cabarrus era el ajente que habia empleado para ganar á Godoy y á Maria Luisa; y por éstos á Carlos IV. Este pareció, al principio, prestarse al pensamiento. Cabarrus, que estaba de vuelta en Londres de su primera entrevista con los Reyes en Roma, fué presentado por Sarratea a los diputados Rivadavia y Belgrano. Bien considerado el negocio, resolvieron estos darle curso. En consecuencia, se redactaron varios documentos, que Cabarrus deberia llevar para proponerlos á la aprobacion y á la firma de Carlos IV: una peticion de los diputados solicitando la medida; un proyecto de la declaracion del Rey; otro proyecto de la constitucion de la nueva monarquia; una obligacion de continuar al Rey Carlos la peusion que su hijo le pasaba, en caso de que, por este motivo, se la quitase; y otro de pension á Godoy, para empeñarle en obtener la decision del Rey. La peticion de los diputados, aislada de todos los demas documentos, separada de la época, y de la historia de los sucesos, es el instrumento que ha servido para -