recaudadora, al precio que el gobierno quiera pagarle; ó cambiarle por la moneda nacional, con una pérdida enorme ó exportarle con otra no ménos considerable.
Ya hemos demostrado que perderian en las dos primeras operaciones; y quien no vé que lo mismo sucederia en la de exportar el cobre? Es forzoso llevarle al Brasil; y all esta moneda está mucho mas desacreditada que entre nosotros; hay contra ella un clamor mas general; la cantidad que circula es prodijiosamente mayor que la necesaria; S. M. I. y las Cámaras se ocupan en preparar la un golpe de muerte: icon cuanta pérdida, pues, no nos recibirian en aquel mercado una mercancía que rebosa en él, y está buscando salida; una moneda que miran como ruinosa, y que tratan de aniquilar á todo trance? ¿Es este el remedio que el proyecto deja á los que no quieran sufrir el perjuicio de cambiar el cobre por la moneda nacional!
poco agradecidos deben quedar al gobierno los tene dores de aquella moneda; pues el remedio que les ofrece es tan peligroso como la enfermedad.
A mas de esto quien nos responde de que, h conclusion de los seis ó nueve meses, no esté ya aniquilada en el Brasil la moneda de cobre, que con tanto empeño atacan sus autoridades? y en este caso probabilísimo, já donde la extraeriamos los tenedores de Montevideo?
Este articulo, pues, de nada sirve en el proyecto,