número de venezolanos tratan de vivir á costa de la República, convertidos en traficantes políticos y completamente indiferentes para con sus deberes de patriotas y de hombres dignos; especuladores que en tanto conserven sus proventos se prestan á los mayores atropellos de las libertades públicas, pués sólo tienen para el poder la adulación servil, que por contraria al principio republicano, entroniza ó crea la tiranía y pervierte á los hombres mejor intencionados que asciendan al poder; bien, que como éstos, en su mayor parte, no son los elegidos de los pueblos y sólo puede decirse que son gobiernos de hecho, tienden á considerarse éllos mismos el Estado, ficción propia del absolutismo de Luis XIV.
A este propósito recordemos las palabras de Fermín Toro, en memorable ocasión: «...... Las instituciones han sido frecuentemente dictadas por el poder, y en Venezuela la opinión pública no ha sido más que el eco de un hombre, y un nombre la bandera de los pueblos. Simbolizada la nación por un individuo, Colombia fué Bolívar, Venezuela fué Páez y ojala, señores, que no haya sido otros símbolos........» Estas palabras se pronunciaron en 1858, hace medio siglo, en cuyo lapso cuántos símbolos nefastos ha tenido la pobre Patria........!
Al investigar las causas que imposibilitan el mejoramiento político de Venezuela, debe apuntarse como la más importante la circunstancia de ser la mayoría de la población completamente inhábil para el ejercicio del gobierno propio, por atavismo secular é ignorancia: A la luz de la Historia y de la Etnología se viene á comprender el por qué de esa incapacidad: El venezolano se formó en el proceso colonial con elementos inadecuados para dar orígen al gobierno republicano representativo: el español del siglo XVI, como lo reconoce el distinguido escritor Manuel Bueno, estaba caracterizado por la impulsividad militar, que era en él constitucional ó atávica, pués esa raza se formó á través de siete siglos de guerra religiosa