nioso é injusto reclutamiento forzoso.
Una libertad, tan sólo, no debe desaparecer de la razia de las instituciones, y esto aunque tal libertad no está sancionada por las costumbres públicas: me refiero á la libertad del pensamiento, de palabra ó por medio de la prensa, sin la cual jamás podrá progresarse.
Los tópicos Instrucción, Paz, Riqueza é Inmigración han dado brillantes resultados en otras naciones de este mismo continente americano: Chile y Argentina demuestran la eficacia de esos remedios políticos. Civilizar es poblar; Civilizar es instruir; Civilizar es mantener el país en paz; Civilizar es enriquecer. El aumento de la población en la República Argentina hizo prácticamente imposibles despotismos como el de Juan Manuel Rosas y horrores como el de la Mazorca. La instrucción y la paz han hecho de México un pueblo grande y respetado, grandeza efectiva que merece consideraciones hasta de su vecino, el absorvente coloso norte-americano. Y Chile, señores, bajo un régimen político de sinceridad y efectividad en las leyes, régimen de acuerdo con el medio etnológico, de 320.000 habitantes que tenía al proclamar su independencia, al cabo de un siglo tiene cuatro millones de hombres libres y es una de las primeras potencias de Sur America, por su espíritu de orden, y por sus exportaciones que acusan un desarrollo inmenso de riqueza pública, pues ascienden á 300 millones de pesos oro; las nuestras, con un país más poblado cuando declaró su independencia de España, mejor situado geográficamente y más grande y fértil, apenas alcanzan á una treinta ava parte de las de Chile; y esto se debe, únicamente, señores, á la circunstancia de que en Chile las leyes, por estar en armonía con el estado social, se cumplen extrictamente, en cuya virtud se vive allá en paz y se trabaja.
Tan halagadores resultados podrían conseguirse por los venezolanos, si se tomase en consideración como primera necesidad del país, el desaparecimiento de la turba-mul-