un mensajero que pidiese reparación por el agravio inferido.
Sobre la pretendida civilización de las Potencias Europeas véase como se expresa el gran sociólogo italiano G. Sergi, catedrático de Antropología, en la Universidad de Roma, [1] quien no obstante su nacionalidad, no vacila en calificar de bárbara á su misma patria, por su alianza con Inglaterra y Alemania en su conflicto con Venezuela,........ “¡Vergüenza! vergüenza grande para todos nuestros políticos italianos, que desde hace cuarenta y cuatro años desperdician las reservas de la nación en inútiles armamentos, y dejan á los pueblos sumidos en la ignorancia como en el centro de Africa! Saben encontrar las propiedades más dispersas en los municipios más apartados para exigirles las contribuciones ó para venderlas por falta de pago; pero ignoran que existen estas propiedades y estos municipios dispersos cuando se trata de proporcionar instrucción y elevar á las almas primitivas á la vida social moderna. No saben destinar un millón para destruir el vergonzoso analfabetismo, y los derrochan sin cuento para mejorar los armamentos bélicos......»
En cuanto á la cuestión Patria, es signo de estrecho criterio suponer esa concepción á manera de una especie de mónstruo Minotauro, á quién, nuevos cretenses, para tener satisfecho, debemos rendir vidas y haciendas, sin pedir ni exigir de él nada; de muy distinta manera resulta ante el análisis sociológico el hecho de la constitución social ó de la circunscripción geográfica en la cual nacemos: sociedad que debe antes que nada cumplir deberes para con los asociados á fin de exigir obligaciones que deben ser la resultante de prestaciones ya cumplidas por ella. Con esto se demuestra también, la proposición recíproca, es decir: que el no cumplimiento de esos deberes por la
- ↑ G. Sergi, LA EVOLUCION HUMANA INDIVIDUAL Y SOCIAL. Tomo II. Cap. VIII