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de Esopo

El Milano y su Madre.
El milano estando enfermo largo tiempo habia, ya desesperado de la vida, rogaba á su madre con lágrimas que hiciese por él romerías, y prometiese votos para alcanzar su salud. Al cual respondió la madre, y dijo: hijo, bien haré yo eso que me ruegas, mas tengo miedo que no aprovecharé cosa, porque tú has destruido todos los templos, y ensuciado los altares, y no perdonaste aun á los sacrificios, y ahora que pides salud, creo que no se alcanzará.
Quiere decir esta fábula, que el que en la prosperidad ofende a muchos, no hallará en la desgracia amistad.