La Comadreja y los Ratones.
Una comadreja ya débil por sus años y vejez, no pudiendo dar alcance á los ratones que andaban listos, se revolcó en la harina, y se tendió á la larga en un rincon oscuro. Un raton, creyendo que era cosa de comer, la asaltó luego, y sorprendido por ella, pagó con la vida su falta de advertencia. Otro pereció de la misma suerte; y á este siguió el tercero. Despues de otros varios, vino tambien un raton muy esperimentado, que muchas veces se habia escapado de las trampas y ratoneras y conociendo á la lengua la zalagarda de su sagaz enemiga, dijo: así medres como eres harina, la que estás ahí tendida.
Es preciso ir advertidos, porque tras de la miel está la hiel. Á veces lo que no puede la fuerza, lo alcanza el ingenio.
El Vaquero y el Lobo.
Un lobo huyendo de un cazador que le seguia se escondió en una cueva, y suplicó á un pastor que le veia, que no le descubriese, pues seria causa de su muerte. Prometióle el pastor guardarle el secreto. Vino poco despues el cazador, y preguntó al pastor por el lobo. Yo le vi venir corriendo y huyendo de tí, respondió el pastor, y pasó á la otra parte del monte, de suerte que podrás muy presto hallarlo; pero al mismo tiempo le señalaba