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Página:Fábulas de Esopo, filósofo moral, y de otros famosos autores - bdh0000084751.pdf/177

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de Esopo

es está de que tanto disputais, y causa tanta discordia? El dragon habló primero, y dijo: este hombre me ato muy fuertemente, poniéndome sobre un borrico: trájome hasta aquí, y ahora me pide no sé qué cosas. Despues dijo el hombre: óyeme, señora raposa. Este dragon andaba por un rio, y fué echado á un arenal seco, y estaba á puntos de perecer. Pasando yo por allí me pidió que lo atase, que lo pusiese sobre mi borrico, y lo trajese á esta cueva, prometiéndome por ello oro y plata ahora no solo no quiere darme lo prometido, sino que quiere matarme para comerme despues. Dijo la raposa al hombre: tontamente lo hiciste. Por qué le ataste? Pero muéstrame ahora como estaba el dragon atado, y despues yo juzgaré. Tomó el hombre al dragon, lo paso sobre el borrico, y le ató. Entónces preguntó la raposa al dragon: díme, tan fuertemente te ató? Cómo, respondió el dragon, me ató cien veces mas fuerte de lo que hace. La raposa dijo al hombre: átalo pues tan fuerte como puedas. El hombre lo ató lo mas que pudo. Preguntó la raposa al dragon, tan fuertemente te ató? Respondió el dragon, por cierto, si señora. Dijo la raposa al hombre: ház un nudo, y aprieta bien los lazos, que quien bien ata, bien desata, y vuélvelo al lugar de donde lo tomaste, y déjalo allí atado como está, y no te podrá comer. Lo hizo el hombre como lo ordenó la raposa, y pagó el dragon la pena de su perfidia.

Á quien te hizo beneficio, vive siempre agradecido, que es de ingratos el olvido. Si algun bien has recibido, ten memoria miéntras vives, de él y de quien lo recibes.