VIDA sento ó sala me parió, ó en que palacio. Xanto dijo: dejémonos de eso, díme ¿qué has aprendido? Respondió Esopo: yo nada sé hacer; y Xanto le dijo: de qué manera dices eso? y Esopo se lo declaró, y le respondió así: por cuanto estos mis compañeros esclavos han dicho que sabian hacer todas las cosas, no han dejado nada para mí. Entonces los discípulos maravillándose de él, dijeron: por la divina sapiencia que ha respondido discretamente, pues quien sepa todas las cosas, no se halla, y por esta razon se reia tan fuertemente; y el filósofo le pidió que le dijese, si queria que le comprase? Dijo Esopo: esto está á tí, porque nadie te obligará, y si tal voluntad tienes, abre la bolsa, cuenta los dineros, y sino cierra la boca. Oidas estas cosas, dijeron los discípulos: por cierto que este sobrepuja al maestro, y el filósofo dijo á Esopo: díme, si te compro, ¿te huirás? y le respondió: si eso yo quisiera hacer, no pediria á tí el consejo. Dijo Xanto: tú hablas honradamente, mas eres sin forma y del todo feo. Respondió Esopo: no se debe mirar el cuerpo, sino el alma y el corazon del hombre. Entonces dijo el filósofo al mercader: ¿cuánto queria por aquella fantasma? y le respondió: espera, que en verdad sabes poco de mercadurías. Xanto dijo: ¿por qué dices esto? y el mercader respondió: porque dejas los que son tus semejantes, y tomas al indigno; toma uno de estos y deja ese espantajo. Replicó Xanto no importa, díme ¿cuánto quieres por él? Dijo el mercader: dame setenta dineros; luego los discípulos contaron el precio; y de esta manera compró el filósofo á Esopo. Los arrenda©bec coral de Esper
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