Esta página ha sido corregida
238
Fábulas
el tigre conoció su ciega temeridad, y al mismo tiempo lloraba su desgracia.
Es la temeridad un ardimiento sin cordura. Entónces comienza á estimar la vida el temerario, cuando está vecino á perderla.
El Pescador y el Pez.
Un pescador en la orilla del mar sacó con el anzuelo un pequeño pez. Díjole el pececillo: ruégote que tengas compasion de mí, y que me dés libertad, porque soy pequeñito y no sacarás provecho de mi. Yo te prometo que cuando seré mas grande, volvere á esta orilla para que me cojas, y me prendas otra vez con el anzuelo. Respondió el