VIDA zo, y díjole: mi señor, si no me vendes á otro, sepas que me huiré de tí. Y díjole Xanto: ¿por qué dices eso? Y Esopo respondió: porque no puedo servir á tal señor. Y por qué razon, dijo el filósofo. Porque, dijo Esopo, no tienes vergüenza, pues siendo tan gran señor no te paras para orinar; y es cierto que podrias dar algun poco de holganza y descanso à la naturaleza, á lo menos el que bastase para orinar, pues siendo yo como soy tu esclavo, si me enviases á alguna parte y el vientre me pidiese purgacion, creo que querrás la haga volando segun tú haces esa, que no es tan fea caminando. Dijo el filósofo: no tienes que enojarte de estas cosas, ántes abre las orejas y está atento à lo que dijere: yo oriné caminando por evitar tres cosas. La primera, porque el gran calor del sol, como sea medio dia, no me dañase la cabeza. La segunda es porque la orina no me queme los pies. La tercera y última es porque el fetor de la orina no me subiese á la nariz; y orinando así, me libro de estos tres daños. Y entónces dijo Esopo, satisfecho me has. Y llegado el filósofo á su casa dijo á Esopo: espérame aquí un rato entretanto que entre en el estudio, y hable de tí á la señora. Dijo Esopo, no solo esperaré, mas haré todo lo que mandes. Xanto entrando en la casa dijo á su muger: de aquí adelante cesarás de estar malquista conmigo, y reñirme diciéndome que mude tus mozos, cata aquí que te he comprado uno tan sabio, que hasta aquí no has tenido otro mas gentil y elegante. Las esclavas cuando esto oyeron, creyendo era así verdad, comenzaron allí mismo á contender unas con otras, diciendo una: el amo me ha comprado este marido. Otra dijo: yo soñaba esta
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