otros dos le dijo; de qué huyes? Respondió él: ¿no he de huir? ¿Quién sois vosotros? Ellos dijeron: tus compañeros somos. El les preguntó: ¿cómo os volvisteis? Respondieron: nunca nos partimos de aquí, ¿cómo hablas de nuestra vuelta? Dijo entonces el del campo: parecióme que dos ángeles abriendo las puertas del cielo, se llevaron el uno de vosotros delante del Señor, y que dos ángeles malos se llevaban el otro arrastrando al infierno, y pensé que nunca volveriais; pues yo nunca he oido que nadie haya vuelto ni del cielo ni del infierno, por consiguiente me levanté y me comí el pan.
El desengaño que en el mundo mas asombra, es que un engaño se deshaga con otro engaño, y que un hombre engañe a otro hombre.
El Labrador y la Avecilla.
Un labrador iba todas las mañanas á una huerta que tenia para divertirse con el canto de las aves. Se sentaba debajo de un árbol, en el cual se ponia siempre una avecilla, cuyo canto le gustaba mas que el de las otras. No contento de esto determinó el buen hombre prenderla para llevarla á su casa, pensando que allí le divertiria mas. En efecto le armó un lazo, y la prendió. La avecilla viéndose presa dijo al hombre: ¿por qué me has prendido? Respondió el labrador: yo te he prendido por tu canto dulce y suave, que alegra mi corazon. Dijo la avecilla: en vano has trabajado, pues yo no cantaré. El labrador le dijo entónces: si no cantas, yo te mataré, y despues te comeré.