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Página:Fábulas de la vida del sabio y clarisimo fabulador Isopo (IAfbulasdelavida00aesouoft).djvu/145

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cho, los hombres demandaban el palo, ó mango para ella de los arboles. Los cuales dixeron, que era muy buen palo, o madero, de dura la oliva montes, y mandaron que les fuese dado: asi, engastada la acha, comenza en los hombres á cortar con ella grandes ramos, y todos cuantos arboles ellos quisieron sin duda. Lo cual viendo, dixo el roble al fresno: Dignamente padecemos, porque dimos el madero á nuestro enemigo, para aderezar su acha.

Significa esta fabula, que cuando el hombre es rogado de su enemigo, que debe pensar, por no le dar cosa con que despues le pueda hacer algun mal, ó daño.

FABULA XV.
Del Lobo, y del Perro.

La Libertad no se puede comprar.

Como es cosa dulce la libertad, se prueba por esta fabula. El lobo, y el perro, juntandose en la montaña, preguntó el lobo al perro: Hermano, de qué eres asi gordo, y resplandeciente? El cual respondio: Por cuanto yo guardo la casa de los ladrones, y no entran en ella estando yo alli: y si por ventura descubro algun ladron, luego me dan un pan, y el señor me dá los huesos, y asimismo toda la compañia de casa, y me echan cualquier cosa que les sobra, de manera, que me harto de las viandas que quiero; y yo duermo debaxo del tejado; ni me falta agua, y asi tengo vida hol-