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Página:Fábulas de la vida del sabio y clarisimo fabulador Isopo (IAfbulasdelavida00aesouoft).djvu/173

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FABULA XX.
De la Aya, y de la Cañavera.

El humilde permanace, y el sobervio perece.

A los que son sobervios, y duros de corazon, y no se quieren someter á su señor, suele acacce como á la aya, la cual, viniendo el viento, no quiso baxarse; y una cañavera, que estaba cerca de ella, viendo venir el viento recio, baxabase, y volvíala el viento á cualquiera parte que queria. Dicese que le dixo la aya: Por qué no estás firme como yo: respondiole la cañavera: No es tal mi fuerza como la tuya. Y dixo la aya: Y por eso puedes saber, que soy mas fuerte que tú. Mas dende á poco vino un gran viento, el cual derribo á la aya, que estaba fuerte, y dexó á la cañavera, que se baxaba; y de esta manera, muchas veces los sobervios son destruidos, resistiendo, y los humildes escapan, dando lugar, y sufriendo á los que son mas fuertes.