mis parientes, y linage, no hubiera yo padecido estos males.
Y asi muchos hombres, que quieren mandar con sobervia, allende de lo que les conviene, caen á menudo en muchas fortunas, y males.
FABULA III.
Del Raposo, y del Gallo.
Muchas personas hablan sin primero pensar lo que han de hablar, dicen tales cosas, que despues de haber hablado, les pesa, y aun les viene por ello mal 2 y daño, cerca de lo cual se pone tal fabula. El raposo, haviendo hambre, se fue á una Villa, y llegando ante un gallo, dixo O mi señor gallo, qué hermosa voz tenia tu padre, el cual, era mucho mi se ñor y y asimismo pienso, que tu vengas; y asi por la amistad que tenia con él, vengo á te conocer, por 1 cual te ruego, que quieras cantar de manera, que yo pueda conocer, si tu has tan buena voz, o mejor? El gallo, crevendo esto, comenzó á cantar cerrados los o os. El raposo saltando con él, tomólo, y llevólo para su cueva. Y los hombres del lugar que oyeron esto, seguian al raposo, diciendo, que su gallo havia llevado el raposo. Oyendo esto el gallo, dixo al raposo: No oyes to que cen aquellos aldeanos groseros? diles tu, que yo no soy suyo, mas tuyo, y que tu llevas tur gallo, y no el suyo. Entonces el ra-