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Página:Fábulas de la vida del sabio y clarisimo fabulador Isopo (IAfbulasdelavida00aesouoft).djvu/202

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Si á tí plugiere, tomaré un carnero? Dixo el perro: No me place eso, y si lo haces, por mi vida juro, que no escaparás vivo. Y como el lobo vió esto, dixcle: Pues que asi es, quieres darme consejo, qué muero de hambre? Al cual dixo el perro: Aver cayó una pared de una camara de mi señor, donde estaba mucho pan, y asimismo hay donde muchas carnes en sal, y vino en abundancia: y si tu vas allá esta noche, podrás contentarte de viandas. Dixo el lobe: Hablasme eso engañosamente, porque si entro donde me descubrirás, y harás saber á tu señor, y á su compañia, porque me maten? Respondió el perro: Por mi fé, te juro, tal cosa no haga, porque no es á mi cargo nada de las riquezas de mi señor, salvo de estas ovejas, por donde yo te descubriré. Y con esto segurado el lobo, como fue de noche oscura, él se fue para aquella camara, donde se hartó de muy buen pan, y carnes muy gruesas, y aun bebió del me or vino, con el cual se embriagó, y dixo asi, estando pagado, entre si: Estos villanos, despues de hartos de pan, y vino, cantan sus canciones, y yo por qué no cantaré, pues estoy bien contento: y asi comenzó á cantar. Y los perros, oyendo su canto, comenzaron de ladrar, y el continuando su canto v alzando la voz oyendo esto los hombres, dixeron: Cerca está el lobo, y aun todavia el lobo alzando mas la voz, dixeron: Por cierto, en la despensa de las viandas canta el lobo. Donde fueron todos hallandolo , y cantando de buen espacio, fue muerto, y acabado de ellos.