FABULA VI.
Del Hombre, y del Dios de madero.
Pruebase por esta fabula, que el malo, si alá gun tiempo aprovecha, no hace aquello, sino por fuerza, y constreñido. Un hombre, que tenia en su casa el Dios de madero, rogaba á aquel Dios, que algun bien le diese; empero, cuanto mas rogaba y oraba á él, tanto menos de bien, y provechos habia en su casa, y aun cada dia se aumentaba la pobreza, y angustia. Finalmente, movido con gran ira, tomó a su Dios de madero por las piernas, y dió con él de cabeza en las paredes; y asi quebrantada su cabeza, salió mucho oro de ella. El hombre, cogiendo su oro, dixo al Dios: Muy perverso, y porfiado eres, que no me quisiste hacer algun bien, en tanto, que te tuve reverencia, aora, como te herí, y deshonré, mucho bien me has hecho.
Quiere decir, que el mal hombre no hace bien ni provecho, sino por fuerza.
FABULA VII.
De un Pescador.
Todas las cosas se hacen bien, las cuales en su debido tiempo son hechas, segun esta fabu-