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FABULA XVII.
Del Sol, y del Avariento, y Embidioso.

El embidioso le place, con el daño del proximo.
Tan grande es la embidia de algunos que de buena gana quieren padecer algun daño, porque otros reciban, y padezcan mayores desprovechos, sobre que se recuenta tal fabula. El soberano Jupiter embio de su alta silla al Sol á conocer las voluntades dudosas de los hombres, y luego vinieron ante el Sol dos que eran muy diferentes en condiciones, porque el uno era avariento, y el otro embidioso, á los cuales dice el Sol: Qué es lo que quereis pedir, declaradlo con fiducia, que vos será otorgado, y aquello que pidiere el primero a él, segun que demandare, y al segundo doblado le será dado. Oyendo esto el avariento, queria el embidioso demandase primero, porque el consi-