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Página:Fábulas de la vida del sabio y clarisimo fabulador Isopo (IAfbulasdelavida00aesouoft).djvu/309

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se ir al campo: mas como las puertas de la Villa cran ya cerradas, cesó de ello Y dixcle la muger: Desventurado de ti, qué haces? Si te toman, claro es que nunca saldrás de la carcel. Y como el cultado del labrador pidiese consejo de la muger, ella prestamente á engaño, dixcle: Subete en este palomar, donde podrás ser bien seguro esta noche, porque yo cerraré la puerta, y quitaré las escaleras, porque no podrán sospechar que estás donde. Este hombre hizo como la muger le aconse aba, y asi se entró en el palomar, de manera que no pudiese salir sin que la muger le abriese y hecho esto, ella sacó a su amigo de debaxo de la cama, el cual fingiendo como que fuese algun executor, comenzó á hablar con gran impetu á la muger, preguntando por su marido, de tal modo que el cuitado, que estaba encerrado en el palomar, quedo bien espantado; mas como cesaron las voces, y ademanes, fueronse ambos á la cama de buen espacio; y asi quedó aquel hombre engañado de su muger, teniendose por contento de dormir en el estiercol de las palomas, por escapar de la justicia.


FABULA XVI.
De la muger que parió un hijo, siendo su marido ausente

Quien niega lo que se vé, que hará lo que no se vé?

Como los que moran en la Ciudad de Gaeta