Ir al contenido

Página:Gómez Carrillo - Ciudades de ensueño (1920).pdf/25

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página no ha sido corregida
23
 

sus infinitos domos minúsculos alrededor del enorme domo sagrado; ahí están las demás, todas las demás mezquitas que hacen de esta ciudad an centro de perpetuas romerías coránicas. Luego, a la sombra de las flechas religiosas, las terrazas de los palacios extienden hasta el infinito sus líneas planas. Y tras los palacios, las casitas humildes se amontonan misteriosas y obscuras, casitas caprichosas que las llamas consumen a millares cada cinco, cada diez años, y que la piedad familiar reconstruye en el mismo sitio y con la misma arquitectura, desdeñando los ejemplos, muy higiénicos pero muy poco pintorescos, de las viviendas europeas de Pera.

¡Oh, el hacinamiento delicioso de Stambul! En la claridad tenue del crepúsculo, sus calles estre chas desaparecen, y no se ven sino sus techos de todos los colores, de todos los estilos, sus innumerables techos multiformes, sus techos de todas las épocas. Los de Santa Sofía, que el sol poniente tiñe ahora de púrpura, extiéndense sobre un espacio inmenso, como deseosos de conquistar el espacio inmenso comprendido entre los viejos baluartes bizantinos y los viejos barrios populares...

Y para no dejarse humillar por la basílica de los emperadores griegos, las mezquitas de los califas se acercan las unas a las otras, unen sus alminares, mezclan sus domos y forman una intermina-