Página:Historia de Cristóbal Colon y de sus viajes - Tomo I (1858).djvu/458

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que este propósito era de la propiedad esclusiva y personal del héroe. Isabel, que habia seguido con sus ojos el desarrollo de la idea de Colon, y pesado las razones objetadas por sus contradictores, sin preveerlo, refutó de antemano á los futuros detractores de su gloria, pues su precioso testimonio estableció desde el 16 de Agosto de 1494, que la idea, el objeto y el proyecto del descubrimiento, fueron el fruto de una inspiración espontánea, madurado por el estudio, y no la ejecución de planes de otro; el repugnante plájio que pretendieron mas tarde sus enemigos.

 Decia la reyna. "Y una de las principales causas porque nos ha placido tanto, es por ser inventada, principiada é habida por vuestra mano, trabajo é industria. Y nos parece que todo lo que desde las primeras conferencias nos anunciasteis debia suceder, se ha efectuado en mayor escala, con una exactitud tan grande como si lo hubieseis visto antes de decírnoslo."[1]

 Hablábale del placer que esperimentaba con la lectura de sus cartas, de lo obligada que le quedaba por sus grandes servicios, de su deseo de recompensárselos dignamente, y al mismo tiempo que le daba las gracias por sus detalles, se los pedia mas amplios acerca de aquellas rejiones anexionadas á la corona. Su gran curiosidad de conocer los misterios de la naturaleza, estimulada por su amor ardiente á las obras de Dios, la impulsaba á inquirir el número, la estension, las distancias respectivas de las islas, sus nombres primitivos, sus productos y su clima; porque se discutia mucho á su alrededor, sobre todo de su temperamento, llegando algunos á pretender, que reinaban en ellas dos inviernos y dos veranos al año. Anhelaba poder trasladarse de repente, como por encanto, bajo el hermoso cielo de las Indias, contemplar las magnificencias equinocciales, y estasiarse hasta la saciedad en medio de las espléndidas

  1. Documentos diplomáticos, núm. LXXIX.