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Página:Historia de la esclavitud de la raza africana en el nuevo mundo y en especi - Volumen 1 - IA historiadelaescl01saco.djvu/107

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Historia de la esclavitud

didad, y las corrientes son tan bravas, que el buque que pase ese cabo nunca más volverá[1]".

Ya el Infante apenas encontraba pilotos que le quisieran servir. Al ver el pueblo portugués los inútiles resultados de tantas expediciones, desacreditaba los proyectos del Infante; pero éste, inalterable en su resolución, seguíalos con más constancia. En 1432 según Barros, y en 1433 según Azurara[2], expidió a Gil Eanes, su escudero y vecino de Lagos; pero azotado este por los temporales, limitóse a llevar consigo a Portugal los hombres que había salteado en las islas Canarias[3].

No fué esta la vez primera que los portugueses cometieron tales violencias. Conociendo el Infante D. Enrique la importancia de las islas Canarias para los descubrimientos de la costa occidental de Africa, solicitó varias veces del monarca de Castilla que se las cediese todas, o a lo menos algunas, so color de incorporarlas en la orden de Cristo y bautizar a los indígenas de ellas. Pero no habiendo alcanzado sus pretensiones, armó a sus expensas en 1424 una expedición de dos mil quinientos hombres de a pie y ciento veinte de a caballo, al mando del general Don Hernando de Castro. Mucho sufrieron de los portugueses las islas invadidas; pero no pudiendo sostenerse en ellas, ya por la repulsa de los habitantes, ya por los gastos que semejante empresa ocasionaba,

  1. Azur., Chronica, cap. 8.
  2. Azur., cap. 9.
  3. Azur., ibid.