Mucho contribuyó al descubrimiento de esta isla a las comunicaciones que los portugueses abrieron con los países negros de las márgenes del Senegal y del Gambia, encendiéndose la codicia de los primeros con los negros esclavizados y el oro en polvo que Antonio Gonzalvez les llevó.
Como Don Enrique había fijado su residencia en tierra de Ferzanabale o Sagrés muy cerca del cabo de San Vicente y de la ciudad de Lagos, en ella arribaban todas las naves procedentes de la costa Occidental de Africa. En 1443 algunos habitantes de aquella ciudad ofrecieron al infante armar a sus expensas buques que hiciesen el comercio de Guinea, pagándole un tanto de lo que importasen. Formóse pués, en 1444, la compañía llamada de Lagos para continuar los descubrimientos y comercio con Africa, bajo la dirección del infante Don Enrique y con las condiciones que él propuso; siendo sus miembros Esteban Alfonso, Rodrigo Alvarez, Juan Díaz, un Lanzarote, camarero que había sido del infante, y Gil Eanes, el primero que dobló el cabo Bojador[1] Muy poco después de la compañía de Lagos fundóse la de Argüim, y desde 1448 estas dos compañías portuguesas comerciaron exclusivamente con todos los puntos de la costa de Africa entonces descubiertos hasta más allá de Cabo Verde, pues ajustaron tratados y convenios con las tribus africanas[2].