Nuño Tristán salió para el río del Oro, pasado el cual cautivó veinte y una personas que llevó a Portugal[1]. Dionisio Díaz, a quien Barros llama Dionisio Fernández, gentil hombre de cámara, partió también en una nave, pero más bien con el objeto de descubrir que de hacer esclavos. Habiendo pasado el río Sanaga que divide la tierra de los moros Azenegues de los primeros negros de Guinea llamados Gelofes, encontró algunos de estos en canoas pescadoras, de las cuales cogió una con cuatro negros. Siguiendo su carrera, descubrió un cabo que por el color que presentaba le denominó Cabo Verde, y no pudiendo pasar más adelante, tornó a Portugal[2]. Los negros que cogió, fueron según Barros[3] los primeros que llegaron a Portugal no comprados a los moros, como los otros antes introducidos. sino capturados por mano portuguesa en su propia tierra.
En 1446 volvió a partir de Portugal Antonio Gonzalvez con tres carabelas, y en una de las islas de Argüim cogió dos moros, y veinte y cinco más en la costa fronteriza del continente[4]. Este asalto, lo mismo que los anteriores, hacíanse de noche o al romper el alba, para caer con más seguridad sobre los pobres africanos. Más adelante recogió Gonzalvez a Juan Fernández, que como hablaba la lengua de la gente del Río del Oro,