herejes, ni judíos, ni reconciliados, ni personas nuevamente convertidas á nuestra Santa Fé, salvo si fuesen esclavos negros u otros esclavos que hayan nascido en poder de cristianos nuestros súbditos é naturales é con nuestra expresa licencia[1]". Estas últimas palabras "nuestros súbditos é natrales" cerraron cerraron enteramente las puertas de América a todos los esclavos nacidos en poder de extranjeros, aunque estos fuesen cristianos. Atendiendo el rey D. Fernando a la flaqueza de los indios para el trabajo de las minas de la Española, mandó en Valladolid en 22 de Enero y 14 de Febrero de 1510, que se empleasen en ellas negros esclavos, y al efecto encargó a los Oficiales Reales de la Casa de la Contratación de Sevilla que enviasen inmediatamente cincuenta esclavos[2], y más adelante otros hasta el número de doscientos, para que poco a poco se vendiesen en su real nombre a los vecinos de aquella isla[3]. En cumplimiento de su palabra, el rey Fernando mandó que treinta y seis fuesen llevados a la Española por Diego Nicueza en su nave Trinidad[4]; y en
- ↑ Instrucción del Rey Católico D. Fernando V al Almirante D. Diego Colón, para ir de Gobernador a la Isla la Española. (Navarrete, tom. 2, Colec. Docum. Diplom. número 169).
- ↑ Indice general de los Registros del Consejo de Indias desde 1509 a 1608, tom. en folio manuscrito, existente en la biblioteca de la Academia de la Historia de Madrid.
- ↑ Muñoz, Coicc. tom. 90.
- ↑ Extracto del Indice general de los Registros del Consejo de Indias desde 1509 hasta 1608.