rancia muy sensible, porque sería importante saber la disminución de éstos con su emigración al continente. Los Oficiales Reales de Cuba en carta al Emperador fechada en Santiago a 6 de Mayo del mismo año, le dieron aviso de haber llegado la Real Cédula en que se mandaba prestar a la isla el importe de un año de sus rentas reales para comprar negros, las cuales habían ascendido a siete mil pesos de oro. "Tanto oro, añaden ellos, ha procedido de haberse descubierto minas ricas de que en cinco meses se cogieron cincuenta mil pesos, y se espera aumento este año. Esperamos el maestro con fuelles y herramientas para beneficiar la Sierra del Cobre. Todos los vecinos desean trabajar en ella."
Con aquellos siete mil pesos prestados, habíanse de comprar cien negros; y Manuel de Rojas, entonces Gobernador de Cuba, escribió al Monarca que los vecinos de ella pedían que éstos se repartiesen a precios y plazos cómodos entre los habitantes que pudiesen pagarlos. ¡Vanas ilusiones, como luego veremos! Poco después, o sea en 18 de Julio del mismo año, los Oficiales Reales suplicaron al Emperador que enviase a aquella isla siete mil negros. Así lo dice el documento que he consultado; pero me parece que está equivocado, habiendo de ser seiscientos, porque en el estado en que Cuba se hallaba, ni necesitaba de tantos negros, ni tenía con qué pagarlos.