Página:Historia general de la medicina en Chile, tomo I.pdf/123

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Esta página ha sido corregida
— 122 —

El Bachiller Cárlos de Molina, fué nombrado, en 1710, para informar acerca del estado de la botica del hospital. [1]

El Bachiller Miguel Jordán de Ursino, de la Universidad de San Márcos, de Lima, llegó á Santiago, en 1710, como primer delegado del Protomedicato del Perú, puesto que desempeñó hasta 1737.

Este facultativo sostuvo un largo pleito con el administrador del hospital, fray Cipriano Suarez de Castellano, cobrando la suma de 500 pesos oro anuales por sus servicios médicos. En su clientela privada fué muy caritativo y generoso; la mayor parte de sus entradas las repartía en limosnas y donaciones. Su partida á Lima fué muy sentida en la capital.

El siguiente Informe sobre las aguas del Río Mapocho, le fué solicitado por el Gobernador de la colonia: [2]

«El bachiller don Miguel Jordan de Ursino, lugar proto-médico de esta ciudad, parece ante V. Ex.a en la mejor vía y forma que haya lugar en derecho y que convenga al bien comun; y dice que cumpliendo con la obligacion de su oficio por haber mas de catorce años que asiste a la curacion de sus enfermos le es preciso representar a V. Ex.a los daños innumerables que están padeciendo los habitadores de esta ciudad que todos los años, dejando aparte otras causas, es crecido el número de enfermedades, pero el susodicho dice que la mas principal causa proviene de las nosivas aguas que descienden de la nieve conjelada que se derrite en la cordillera y de sus lagos tan contigua a esta ciudad que no pequeños daños causa a su vecindad. Y que siendo el agua derretida de la nieve, del yelo y del granizo mas que pestilencial, porque cuando todas estas cosas se conjelaron se resolvieron las partes subtiles de ella, quedando solamente las crasas, las cuales dentro del cuerpo engendran or fuerza infinitas opilaciones y enferemdades. La detenida, en sus lagos o lagunas es en estremo dañosa, pues siendo gruesas impiden la dijestion a la naturaleza. Y de aquí viene, que los humores en los cuerpos no se ventilen ni circulen causa de innumerables daños; pues siendo así que el agua es un muy necesario alimento asi a la vida como a la jeneracion humana, y quedado que inmediatamente bebida, no dé algun mantenimiento a los cuerpos pues solamente sirve de acompañar las biandas, ajitándolas y distribuyéndolas por las venas, y que por muchos medios repara converva y acresenta toda nuestra sustancia.

  1. Arch. de la Real Audiencia—Vol. 738.
  2. Id, Id.—Vol. 738.—Expedientes de los años 1711 á 1718.