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§ III.


El capitán general y gobernador del reino, Amat y Juniet, se hizo cargo del vice-patronato de la Real Universidad de San Felipe en 1756.

La ceremonia de la recepción se hizo con todos los ritos oficiales, acostumbrados en España y en sus colonias. Todos los doctores se reunieron en casa del rector para salir en procesión en busca del vice-patrono que los esperaba en su palacio, en compañía de la Real Audiencia, del Cabildo, distintas corporaciones y de todo su séquito oficial. Reunidas todas las comitivas, partieron, precedidas de clarines y tambores, hacia la casa universitaria que mantenía sus puertas cerradas. El secretario de la Universidad, entregó las llaves al presidente Amat, quien, al recibirlas, dijo: «Como vice patrono tomo posesión de esta casa en nombre de S. M. don Fernando VI, á quien Dios guarde.»

Acto contínuo procedió á abrir la puerta principal, devolviendo las llaves al rector Azúa.

Los asistentes entraron, entonces, al salón de recepciones presididos por el vice-patrono que ocupó el sillón rectoral, quien inició el acto, diciendo algunas palabras sobre la importancia de la ceremonia y sobre los beneficios que daria al país aquel centro de estudios. Siguieron en el uso de la palabra varios académicos que ya leyeron trabajos de aliento y de interés, ó declamaron poesías, dando el vice-patrono, al final de cada discurso la señal de los aplausos que todos se apresuraban á repetir.

Después de esta fiesta se dió publicidad al decreto que nombraba el primer cuerpo docente de las distintas secciones en que estaba dividida la nueva corporación. Este decreto lleva la fecha de 19 de Mayo de 1756.[1]

  1. Las cátedras autorizadas en la primera organización fueron 10, en la forma siguiente: 1.ª, Prima de Teología.—2.ª Prima de Cánones.—3.ª Prima de Leyes.—4.ª Prima de Medicina.—5.ª Maestre de las sentencias.—6.ª Matemáticas.—7.ª Decretos.—8.ª- Institutas.—9.ª Artes—y 10.ª Lenguas.

    Cada una de estas asignaturas gozaba de la renta anual de 500 pesos, escepto las dos últimas—de Artes y Lenguas—que sólo tenían 350 pesos, pero con dos profesores cada una. En el tiempo que no había alumnos, los profesores recibían, únicamente, medio sueldo.

H. DE LA M. EN CHILE
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