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Si el paciente es rico, la junta médica se extiende á los machis de ambos sexos, y entonces se llama geyeunchue. En dicha reunión no forman consulta sino que machituean al paciente, con el despliegue del máximum de ceremonias que saben.

El resultado de estos tratamientos es casi siempre la pérdida del enfermo, salvo el caso que sea benigno el accidente.

El historiador Pineda y Bascuñán [1], que vivió muchos años en compañía de los indios, refiere en estos términos el resultado de una curación:

Se trataba de un jóven indio enfermo de un tumor corrupto de sangre, que se vaciaba mui á menudo y no le dejaba sosegar.

Yo le curaré dijo el machi en viendo al enfermo, y veré lo que ha menester para que cobre salud; hagan traer un cántaro nuevo y una crecida rama de canelo, y lo demás que sabéis, repitió al cacique padre del enfermo. Luego que bebió el bebedizo que su madre le trajo, se le crecieron unos dolores de estómago y vientre al enfermo que dando vueltas á menudo, estuvo mui buen rato quejándose lastimosamente, y en medio de sus aflicciones se nos quedó desmayado, ó muerto, por mejor decir, con un sudor frío que le cubrió todo el cuerpo...A los últimos fines le dió un fuerte hipo... y espiró en tres boqueadas.

De todos los machitunes descritos por los historiadores antiguos, ninguno tiene el sabor del referido en El Cautiverio Feliz, y que trascribimos íntegro para conservar todo su valor histórico y arcaico.

Dice aśi:

«Acabamos de comer y tratamos de ir al rancho ácurar el enfermo: esto era ya sobre tarde, y enel ínterin que fueron por algunos adherentes de ramos de canelo, por un carnero, cántaros y ollas, fué acercándose la noche, con lo cual se juntaron las indias é indios vecinos, parientas y parientes del enfermo.

Llegó la hora de que fuésemos todos al rancho del enfermo, que por no dejarme solo, me llevó el cacique en su compañía, habiendo preguntado al curandero machi si estorbaría mi asistencia á sus ceremonias y encantos, á que respondió que nó, que bien podía asistir en un rincón de la casa.

Entramos ya de noche al sacrificio del carnero que ofrecían al demonio y tenían en medio de muchas luces, y en un rincón del rancho al enfermo, entre clara y oscura aquella parte, rodeados de muchos indios con tamboriles pequeños; cantando una lastimosa y triste tonada con las voces mui delicadas; y los

  1. El Cautiverio Feliz;razón de las guerras dilatadas de Chile, por don Francisco Nuñez de Pineda y Bascuñán.