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el segundo lo es, así mismo, de la tristeza. Si el motivo del gozo es crecido, aumenta en su vehemencia aquellos ordenados y ya fuertes movimientos, tanto de los sólidos como de los líquidos...; y ese aumento es lo que saca hasta lo externo la actualidad vigorosa de los músculos inmediatos á la superficie y más próximos y consentidos del corazón, donde por su regularidad están en más fuerza las sístoles y los diástoles. De aquí es percibirse la respiración alterada por la inmutación del diafragma y el semblante mudado á otro modo de facciones por la exaltación del movimiento muscular de la cara. »

«Ultimamente llega el caso, en que, ó por enfermedad ó por necesaria natural decadencia, los sólidos, especialmente el cerebro y el corazón acaban de perder el tono, y los líquidos, con especialidad la sangre, pierden del todo su jiro, y entonces no teniendo el alma qué manejar, ni cómo manejar el cuerpo, se aparta de él como se había unido cuando estaba en disposición de gobierno y esta es la muerte.»

En la misma época colonial, circuló con aceptación el tratado Palestra Crítico-Médica en que se trata introducir la verdadera Medicina, y desalojar la tiranía intrusa del reyno de nuestra naturaleza, escrita por el doctor fray Antonio Josef Rodríguez, monje cisterciense, en 1737.

La Yatro-phonía ó medicina por la música, es otro extenso texto que se conserva de aquel tiempo

Las siguientes obras de importancia, son muy poco conocidas hoy día y cuyo solo nombre ya significa un verdadero adelanto; he aquí sus denominaciones:

«Observaciones acerca de las enfermedades del Exercito en los Campos y en las Guarniciones con las Memorias de las sustancias Sépticas y Antisépticas leídas á la Sociedad Real por Mr. Pringles, Cavallero Baronet de la Gran-Bretaña, y Médico Ordinario de la Reina. Obra utilísima...... En Madrid, en la Imprenta de Pedro Marín, año de 1775—Dos vols. en 8.°.—Traducción del Dr. Juan Galisteo, de la obra publicada en inglés en 1752.»

«Tratado de las sustancias sépticas y antisépticas. Memoria leída el 28 de junio de 1750, é impresa con algunas innovaciones.—Memoria 1.ª—Experimentos que demuestran que no se deben llamar alcalinas las sustancias pútridas; que ni las sales alcalinas volátiles, ni las fixas, siendo por sí antisépticas, no se dirijen á acelerar la putrefacción en el cuerpo humano. Que de dos antisépticos combinados puede resultar un tercero mas débil que cada uno de ellos. Experimentos que sirven de comparar las virtudes de algunas sales neutras para resistir á la putrefacción. De la grande virtud antiséptica de la Myrrha,